El maestro Rubén Vizcaíno fue un personaje irrepetible. Nadie como él mezclaba el ímpetu, la convicción y el entusiasmo por la cultura. Su eficacia como promotor cultural está fuera de duda: la creación de una lista de instituciones son su logro elocuente. Editor decano, escritor apasionado, la suya fue una trayectoria impresionante.